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Fotografía de Celia Facio, una mujer de mediana edad y cabello lacio, color negro, que le llega abajo de la barbilla. En la imagen solo se aprecia su rostro, sonriente, y una de sus manos que se recarga suavemente en la barbilla.
Charla sin barreras

“La pandemia nos hizo reflexionar sobre cómo deben ser los museos y los espacios”: Celia Facio

Un museo accesible debe ofrecer los elementos necesarios para facilitar el recorrido a todos los usuarios independientemente de sus habilidades y capacidades, dice Celia Facio, una de las especialistas mexicanas en el tema.

Por Regina Moctezuma

Desde hace 16 años, trabaja para que los espacios culturales, educativos y residenciales, así como los servicios de transporte en México, sean cada vez más accesibles, con un cariño especial por los museos: la arquitecta dedicó sus primeros 11 años de carrera a diseñar y montar exposiciones a lo largo de todo el país, como integrante del Centro de Investigaciones y Servicios Museológicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Después de esa experiencia, Celia se incorporó como académica a la Facultad de Arquitectura de la UNAM donde empezó a involucrarse con el tema de accesibilidad. Fue entonces que Felipe Leal, director de esa facultad en ese momento, le propuso crear el programa de estudios para una materia optativa enfocada en el tema, la cual llamaron Accesibilidad y Diseño Universal. Años después, en 2017, la inclusión se instauró como un eje transversal que debe estar presente en todas las materias de dicha facultad.

Su participación en congresos y formación en distintos seminarios, sobre todo los impartidos por la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo (AECID), le han permitido conocer las mejores prácticas en cuanto a accesibilidad en espacios públicos y privados alrededor del mundo.

De acuerdo con una encuesta realizada por INEGI a 1,117 museos a lo largo del país en 2019, 59% de ellos cuenta con medios de accesibilidad visual, 38.9% con medios de accesibilidad motriz, 23.6% con medios de accesibilidad auditiva y 17.5% con medios de accesibilidad cognitiva. Estas estadísticas podrían incluso ser menores, pues influye mucho lo que la persona que respondió la encuesta entiende por accesibilidad visual, motriz, auditiva y cognitiva, advierte la académica.

Como académica de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, actualmente Celia participa en proyectos de investigación sobre accesibilidad y brinda asesoría sobre el tema a organismos públicos y privados, además de impartir la materia optativa ahora llamada Accesibilidad.

¿Qué hace accesible a un museo?

La accesibilidad es un conjunto de soluciones que atienden las necesidades de las personas con discapacidad (pcd) permitiendo su desplazamiento en los espacios construidos, y el uso de mobiliario y accesorios que se integran en ellos. Para que un museo sea accesible debe ofrecer los elementos necesarios para facilitar el recorrido -no sólo en los espacios, sino también con los contenidos de la exposición- a todos los usuarios independientemente de sus habilidades y capacidades.

Sean de arte, de ciencia, numismática o historia natural, los museos deben contar con recursos en diferentes formatos accesibles para atender la diversidad de usuarios.

¿Cómo están los museos en México en cuestión de accesibilidad?

La mayoría ha priorizado los aspectos físicos porque tienen que ver con el entorno próximo al museo y el momento de la llegada: el poder ingresar, acercarte a la taquilla, comprar tu boleto o solicitar un servicio de apoyo como audio guía o préstamo de silla de ruedas. Y después dentro del museo, con elementos de accesibilidad física como contar con elevador, rampas entre sala y sala cuando hay un cambio de nivel, y espacio suficiente para la maniobra.

Además de estos elementos básicos, ¿qué otros se requieren para que un museo sea accesible para las pcd motriz?

No basta abrir el espacio y eliminar los cambios de nivel, tienes que pensar en la distribución de los elementos, la altura de las vitrinas, los reflejos que se pueden producir.

¿Y qué elementos hacen que un museo o exposición sean accesibles para pcd visual?

Nosotros sugerimos que exista un mapa háptico del museo (es decir, táctil) con la información en alto relieve y escrita en macrotipo y sistema Braille. Además, si son museos de arte deben contar con elementos que puedan acercar a las personas con discapacidad visual la expresión que se da a través de la pintura o la escultura, y para esto se necesitan reproducciones de pinturas o esculturas que puedan ser tocadas.

¿Nos puedes dar algún ejemplo de este tipo de reproducciones?

Sí. En el Museo Nacional del Virreinato, en Tepotzotlán, tienen una sala con pinturas de las monjas coronadas y trabajaron unos tres cuadros en alto relieve para que las personas con discapacidad visual puedan tocarlos y así percibir estas imágenes. Por su parte, el Museo Nacional de Antropología hizo reproducciones de piezas arqueológicas de tipo escultórico que se podían tocar.

También en Antropología hubo una exposición que se llamó Caminos de luz. Universos huicholes, donde se reprodujo una obra de arte huichol en alto relieve en las paredes para que las personas con discapacidad visual pudieran tocarlo. Ahora, ¿qué es lo que sucede cuando tenemos exposiciones de este tipo? Que no estamos acostumbrados a tocar en un museo.

¡Claro! Para muchos puede ser un mensaje encontrado pues desde niños se nos ha dicho que en el museo no se toca nada.

Así es. Y sí creo que los museos deben ser más flexibles, lúdicos, interactivos y buscar estas reacciones entre lo que están exponiendo y el visitante. No podemos olvidar que uno de los objetivos del museo es contribuir a la educación no formal. Es decir, que el niño o el joven se lleve un aprendizaje a casa.   

Además de ofrecer recorridos en Lengua de Señas Mexicana (LSM), ¿qué otros elementos en el museo contribuyen a una mayor accesibilidad para los visitantes con discapacidad auditiva?

Muchas veces los museos refuerzan su discurso a lo largo del trayecto con videos, mismos que deben estar subtitulados e incluir representación de LSM.

¿Y qué hay de la discapacidad cognitiva?

Hay una propuesta muy sólida en España generada por Berta Liliana Brusilovsky Filer (fundadora y presidenta de la Asociación para la Comprensión Fácil de Entornos y Edificios), quien nos ha compartido su trabajo con jóvenes con síndrome de Down y con personas mayores, por medio del manejo del color y otros elementos que nos hacen percibir más fácilmente el entorno. Podemos simplificar las cosas y hacer recorridos que no sean laberínticos. Si el visitante tiene claro cómo va a ser su recorrido, con pausas y metas, procesa mucho mejor la visita.

Claro, visitar un museo sin ese tipo de pausas puede ser muy abrumador para cualquiera de nosotros.

Por supuesto. Desde un enfoque cognitivo, llevar cambios de color, gráficos y pictogramas que los usuarios vayan ligando con temas o subtemas de la exposición, ayuda a formar un recuerdo en su memoria.  La visita al museo es una experiencia, una historia que se cuenta. Qué tanto impacta esa visita en el usuario es lo que queda en su memoria al salir de ahí. Cuando tienes una experiencia que es agradable pero que además tiene ciertos estímulos, no olvidas esa exposición. 

¿Quién interviene en la transformación de un museo hacia la accesibilidad?

Es mucho trabajo y no es de una sola persona. Intervienen arquitectos, museógrafos, guionistas, curadores, expertos en accesibilidad, entre otros. 

Me imagino que incluso expertos en accesibilidad web para que los dispositivos electrónicos disponibles para el usuario en el recorrido, así como los sitios web de los museos, sean accesibles…

Claro. La tecnología es una herramienta clave para la accesibilidad y ya no es tan caro. Hemos aprendido que es una inversión que se traduce en un beneficio para muchos públicos y el costo de mantenimiento no es tanto. Además, muchos formatos que se diseñan hoy en día son accesibles desde un teléfono celular. Ahora que con la pandemia los museos tuvieron que cerrar sus puertas, muchos de ellos empezaron a generar recorridos virtuales. Contenidos específicos para atender este momento. 

¿Existe en México o en el mundo alguna certificación de ‘museo accesible’?

En México hay asociaciones y despachos de arquitectos que se dedican a la accesibilidad que están intentando impulsarlo. En cuanto a la contribución por parte de la academia, los egresados se interesan cada vez más por establecer este vínculo con los museos para hacerlos conscientes de la importancia de ser accesibles. 

En el mundo hay museos muy importantes, como el Museo de Louvre que tiene un programa en atención a la discapacidad visual y auditiva, así como programas de intercambio con museos de otros países. Creo que como país nos ha faltado buscar este apoyo con ese tipo de museos que ya tienen la experiencia, un camino recorrido que puede ser aprovechado y que ellos están dispuestos a compartir. 

¿Cómo está México en accesibilidad museográfica respecto a otros países de Latinoamérica?

Sí hemos avanzado y por ahí Colombia y Chile van de la mano con nosotros. Supe, por ejemplo, de una colaboración entre el Louvre y el Museo de Bogotá, mientras que en Guatemala, a raíz de colaboraciones con la AECID y con quienes se han formado en estos seminarios, tienen también muy fuerte el tema de turismo accesible. 

¿Crees que la pausa obligada que la pandemia impuso a los museos sirvió para reflexionar sobre la relevancia de la accesibilidad?

Creo que sí, sobre todo ahora que hay restricciones en cuanto a la distancia social. Eso hace que el recorrido se pueda hacer con un mayor orden, de manera pausada y sin presiones, y así poder vivir mejor la exposición. Además, los administradores de los museos han tenido que implementar nuevos mecanismos que garanticen la salud de las personas, por eso creo que vamos a ver más elementos interactivos que nos den alguna información, elemento o servicio sin tocarlos, que son por aproximación, por sensores de movimiento o de luz. La pandemia nos ha hecho reflexionar sobre cómo deben ser los museos, los espacios y la importancia que debe tener el visitante.

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