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Fotografía de un salón donde se encuentran ocho personas sentadas en silla de ruedas, el piso es de colores y hay algunas sillas sin personas sentadas.
Charla sin barreras

“Nuestro objetivo no es cobrar”

Débora Montesinos

Hace cinco años, la Fundación Vamos México asumió un proyecto dirigido a las personas con discapacidad que había apoyado casi desde su fundación, cuando impulsó el programa “Unidos por la Discapacidad”, mediante el que donaba sillas de ruedas. La creación de CRISMA, Centro de Rehabilitación Integral de San Miguel de Allende, se ha convertido en un modelo con servicios de vanguardia, que opera bajo un modelo inclusivo y con la firme intención de apoyar a quienes lo requieran, sean personas con discapacidad motriz o intelectual, principalmente, sin lucrar. Lo importante, dice Sergio Legorreta, director general de la Fundación Vamos México, es contribuir a una mejor calidad de vida, por lo que para reunir fondos ya preparan para abril de 2021 el Torneo de Golf con Causa, en el Club Ventanas, donde la invitada especial será Lorena Ochoa.

¿Cómo surge el interés de Vamos México por la discapacidad?

La Fundación Vamos México se inició en 2001. A partir de ese año se tomaron bastantes iniciativas, donde la gran mayoría se orientaban a acercar el sector empresarial con personas que requirieran algún tipo de ayuda, particularmente por su condición de vulnerabilidad. De ahí, empezamos un programa que se llamaba “Unidos por la Discapacidad”, donde nosotros hacíamos entrega de sillas de ruedas. Ahí fue el primer acercamiento de Fundación Vamos México a los temas de discapacidad. 

En 2015, la Fundación recibe la invitación de pertenecer a una asociación que en su momento se llamó Centro de Crecimiento, que atendía a niños y adultos que vivían con alguna discapacidad, prestando servicios de rehabilitación, terapias de lenguaje, acompañamiento psicológico, pero el tema principal era la rehabilitación de personas con discapacidad.
Posterior a ello, esa asociación ya no tuvo las capacidades, tanto económicas como humanas, para seguir operando y fue cuando piden a la Fundación Vamos México que se hiciera cargo de este proyecto, y fue cuando surgió el CRISMA, que por sus siglas quiere decir Centro de Rehabilitación Integral de San Miguel de Allende. 

¿Cómo operan desde entonces?

Tenemos desde 2015 operando bajo un modelo inclusivo, cuyo objetivo principal es ayudar a las personas que viven con alguna discapacidad no solo brindando servicios de rehabilitación sino también por velar una cultura, por una cultura de inclusión a nivel social, puede ser in situ en las comunidades, o puede ser hasta a nivel estatal. También fomentamos la cultura de inclusión de las personas con discapacidad.

¿Se ubican en San Miguel Allende? ¿A quiénes atienden?

En su momento comenzamos con una institución muy pequeñita, que eran las instalaciones que en su momento se donaron a la Fundación para seguir operando. Hace aproximadamente tres años, el Ayuntamiento de San Miguel Allende donó dos hectáreas para construir y operar el Centro de Rehabilitación.

Un servidor llegó en 2016, un año después de que iniciara el proyecto, y comenzamos con 23 pacientes. Ahora, el último corte al viernes 27 de noviembre indica que tenemos más de 300; son 320. Hace un año, el 5 de noviembre, se realizó la inauguración de las nuevas instalaciones del centro, que tienen capacidad para 1,200 personas. Tenemos servicios e instalaciones de vanguardia, y sobre todo dignas para recibir a todas estas personas que requieren rehabilitarse.

¿Los servicios son ambulatorios?

Los servicios son de 8 am a 4 pm. Las sesiones tardan aproximadamente dos horas, dependiendo del diagnóstico del paciente. Un ejemplo sería los niños con los casos más severos, quienes pasan aproximadamente dos horas al día y van dos o tres veces a la semana: es decir, seis horas a la semana y más o menos 25 horas al mes. En adultos cambia un poquito porque por lo general sus condiciones tienden a ser secuelas de alguna enfermedad. La gran mayoría recibe una hora de sesión, una o dos veces a la semana. En promedio estamos hablando de cuatro a ocho horas al mes.

La mayoría de los pacientes tiene algún problema congénito que le genera alguna discapacidad, entonces requiere servicios de rehabilitación motriz o fisioterapia, que es lo que nosotros otorgamos en el CRISMA. Hay otros con algún componente intelectual, entonces, en cuanto al aprendizaje o algunas condiciones que imposibilitan la comunicación, por ello tenemos terapia de lenguaje y asesoría psicológica. Aproximadamente el 15% de los pacientes, particularmente niños, reciben terapia de lenguaje y 80% psicológica.

¿Cuál es el porcentaje de niños, niñas y adultos entre sus pacientes?

De 320 pacientes, el 70% son niños y niñas, y el 30% son adultos. Ahora por las situaciones del COVID-19 estamos trabajando a una capacidad reducida, a un 30% o 40% de la capacidad total instalada. Estamos trabajando con aproximadamente 110 pacientes, respetando las medidas de prevención.

¿Ustedes cobran los servicios que ofrecen?

El costo de los servicios de rehabilitación varía con base en instalaciones, lugar de ubicación, recursos médicos. Nosotros tenemos una de las mejores instalaciones del estado y todos nuestros pacientes, los que van al CRISMA, reciben un estudio socioeconómico que arroja la aportación que van a dar para recibir servicios de rehabilitación y por ende el subsidio que la Fundación va a dar.

El costo operativo que tenemos actualmente es de 350 pesos por sesión, pero se da un subsidio de aproximadamente el 95% a nuestros pacientes, lo que significa que la mayoría de nuestros pacientes paga cinco, 10 o 15 pesos, todo con base en el resultado del estudio socioeconómico. En niños se subsidia hasta el 95% de las sesiones y en adultos como un 60%, porque por el modelo que tenemos de non profit, de ser una asociación civil sin fines de lucro, nuestro objetivo no es cobrar. Quienes no puedan pagar, pueden acceder a los servicios sin aportar, esa es la instrucción de la señora Marta Sahagún de Fox y del licenciado Vicente Fox.

¿Cómo se sienten los pacientes al aportar una pequeña cantidad a su tratamiento?

El objetivo de que se haga una aportación aunque sea pequeña es un simbolismo que permite a los pacientes saber que ellos están aportando a sus servicios y a nosotros nos ayuda a garantizar que estamos dando un servicio de calidad a nuestros pacientes.

Alguna vez se trató de subsidiar el 100% de las cuotas de recuperación, pero vimos inconsistencias, sobre todo en la asistencia. Ahora, todo funciona mejor y los pacientes se sienten autosuficientes.


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