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Fotografía de Adrián Ponce, un joven con aparente discapacidad motriz en silla de ruedas, lleva puesto un pantalón de mezclilla color azul, playera negra y sonríe frente a un podium de Tedex, a su lado, una mujer joven, vestida con un palazzo de color negro, a la que no se le nota el rostro, le ayuda a sostener un micrófono frente a su rostro. Detrás aparece una presentación de una resonancia de cerebro que dice: “Lo que no me gusta de la parálisis cerebral”.
Pequeñas Victorias

El límite depende de cada uno: Adrián Ponce, conferencista y gamer

Nació en Monterrey hace 32 años con parálisis cerebral, pero eso no lo detiene para que su mensaje de inclusión llegue a todos.

Por Ivett Rangel

“Una discapacidad no te hace diferente”, ese es el mensaje principal que Adrián Ponce busca transmitir en pláticas desde hace cinco años y a través de los videojuegos desde hace uno.

Nació hace 32 años con parálisis cerebral, una condición que no lo detiene para que su mensaje llegue a todos. Y lo hace muy claramente cuando se le cuestiona qué le impulsó a hablar de discapacidad. 

“Porque nadie lo hacía y alguien tenía que hablar. Las cosas no cambian de la nada”, dice este hombre desde Monterrey a través de una videollamada en la que su mamá, Rosalinda Ponce, funge como intérprete.

“Llevo muchos años hablando de inclusión, intentando que las personas conozcan qué hay detrás de una discapacidad”. 

Reconoce que la discapacidad sí puede limitar mucho, pero eso dependerá de cada persona. 

“Como casi todo en esta vida, depende de ti. Te puedes quejar y lamentarte de lo que tienes, lo cual es válido o la puedes usar para ayudar a otras personas y que no pasen por lo mismo”, cuenta el segundo de cuatro hermanos, quienes también le apoyan como intérpretes. 

La pandemia interrumpió sus conferencias en escuelas, instituciones y empresas, así que encontró a través del videojuego de Minecraft una manera de seguirse comunicando ahora con un público más joven. 

“Los videojuegos han sido una manera diferente de llegar a otro público, funciona mejor que otras maneras por el momento, pero estoy consciente que también tendrá una fecha de caducidad y habrá que buscar otra forma”,

comenta. 
Fotografía de Adrián Ponce, un joven con aparente discapacidad motriz en silla de ruedas que lleva puesta una playera negra y se encuentra sentado frente a dos hombres con traje negro y camisa blanca en una aparente mesa de diálogo, se encuentran centrados al centro de una habitación cerrada con personas sentadas a su alrededor que escuchan atentos a su plática.

Adrián tiene un portal en el que escribe sobre discapacidad y recibe donaciones y un canal en YouTube en el que “des-conoce la discapacidad” y muestra sus habilidades en Minecraft. 

Señala que este videojuego en especial le permite muchas formas de accesibilidad. 

“Desde pequeño me gustaba ver a las personas jugando y con el avance de la tecnología he podido hacerlo también, aunque yo no puedo jugar en la mayoría de los videojuegos, pero a éste he llegado a adaptarlo a lo que necesito”, asegura. 

¿Crees que la gente comprende hoy mejor la discapacidad?

“De cierta manera sí porque ha habido un avance: la gente ya no permite ciertas cosas o que haya discriminación porque ya es algo muy mal visto y, poco a poco, hay mas interés por estos temas”. 

Rosalinda, su mamá, presume orgullosa los logros de Adrián, especialmente porque sabe cómo hablar con las personas y hacerlas sentir mejor. 

“A mí me impactan los comentarios que le dejan por todos lados. De un año para acá hay mamás que le han escrito para agradecerle porque sus hijos, que ya no querían hacer nada, ni siquiera salir de sus cuartos, luego de que comenzaron a ver a Adrián están más animados al ver lo que ha logrado en su vida. 

“Hubo uno que ya no quería vivir y otro que tenía problemas con las drogas, pero le escribieron después que ya estaban mejor. Sí es de impacto ver lo que él hace”, comenta. 

Fotografía de Adrián Ponce, un joven con aparente discapacidad motriz en silla de ruedas, lleva puesto un pantalón de mezclilla color negro, playera negra y sonríe frente a un público de aproximadamente 60 niños, uniformados de playera blanca y short negro, que escuchan con atención a su plática, todos se encuentran en medio de una cancha de fútbol.

De inspiración y perseverancia

Además de conferencista, Adrián también es escritor; publicó la novela “Detrás de las ruedas, a la venta la versión física en Mercado Libre y la versión digital por Amazon. 

Y aunque no descarta la idea de un segundo libro, por el momento está enfocado en desarrollar el guión de un video para una empresa importante, del que no puede ahondar mucho hasta que esté al aire. 

“Espero que después de la pandemia pueda cosechar los frutos del trabajo que hago. Dar más conferencias, que eso me encanta; presentar mi libro en muchos lugares para tener más oportunidades y convivir de nuevo con las personas”, expresa Adrián. 

“Hay experiencias muy bonitas que todo esto me ha permitido vivir”. 

Porque Adrián se compra sus propias cosas, aclara Rosalinda, en algunas ocasiones con apoyo de donantes y con lo que él logra reunir de su trabajo. 

De ahí que el plan más próximo sea regularizar su situación fiscal para poder emitir facturas por sus pláticas y conferencias. 

Antes de despedirse, Adrián se define en unas pocas pero muy asertivas palabras:

“Soy perseverante, quiero pensar que gracioso y guapo obviamente. En general, intento siempre dar lo mejor de mí”. 

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